
El aire de un suspiro repentino
se bajó resuelto de aroma
y un tornado desatado en fiebre
va saltando en sangre de amapola.
Honda es tu humedad ardiente,
anhelado sofocar que allí se hunde,
doblándonos de muerte segura
al calor blando y oscuro que hierve.
Tus labios de siembra candente,
mi lengua enclaustrada y revuelta
entre la dureza hambrienta
de terciopelo vivo bajo tu vientre.
¡ Muerde, fiera...¡
¡ Muerde ¡
ALMA


